sábado, 26 de septiembre de 2009
lunes, 21 de septiembre de 2009
El circo fundacional: bicentenario con dos cabezas
Reseña sobre Quemar un Pueblo de Patricio Jara

por Elías Hienam
La historia comienza con el ruido atronador de un ejército de perros que salieron al camino de la caravana de un circo llegando a Cristo de la Roca, pueblo de mierda ubicado entre Tongoy y Los Vilos, nuestro propio “Triángulo de las Bermudas”, utopía invertida habitada por militares, religiosos y puritanos feligreses de la culpa y el sosiego. Los perros mosquean a los caballos que se encabritan; entonces aparece el palo que elimina cinco y amedrenta al resto. Al menos dos tenían dueño.
La representación infernal de la llegada -con bienvenida de cancerbero- nos conduce a la dimensión alegórica de este relato simple sólo en apariencia. En Quemar un Pueblo todo resulta sospechosamente familiar, un poco como llegar a algún pueblo junto a Juan Rulfo; los perros, las moscas, el cristo (que se intuye entre las rocas del cerro), el ruido y los palos en medio de polvo que levantan las carretas cuando anuncian la llegada al infierno de este Lucio Carbonera, traficante de mercancías varias devenido en patrón de circo tras el insólito descubrimiento de un hombre de dos cabezas, un muchacho con cara de sapo y otro con mucho pelo donde fuera que hubo piel.
(En cualquier parte, fuera del mundo), hospital es la vida en que cada enfermo está poseído del deseo de cambiar de cama; los muchachos, marcados a fuego por la reclusión siquiátrica, la vergüenza, las capuchas y el rechazo, recibieron de Lucio una oferta que no podían rechazar: dignidad y plata.
La parte del hospital -donde los muchachos eran venerados por los locos- me recordó mucho una linda película en la que Jack Nicholson se las ingenia para cumplir su condena en una institución psiquiátrica y se hace muy amigo de los locos, un loco lindo podríamos decir.
(“Alguien voló sobre el nido del cuco” se llama esa cinta, la recuerdo porque los cucos son aves que ponen los huevos en los nidos de otros pájaros. Cuando eclosionan, la cría es tres veces más grande que los otros. De modo que el nombre es también una linda alegoría de cierta descabellada fundación).
El hospital es un tópico relevante de la vida moderna desde que Baudelaire la retratara y ha sido recogido -como un lugar del que hay que huir- por la tradición chilena desde Papelucho (en la clínica), a la mancha en el pulmón de Aniceto Hevia, pasando por lo inexplicablemente “enfermo” en la diferencia del pobre Bobi, el medio pollo, el medio perro.
Así nació la idea del circo, juguete del pobre, y comenzó una vida itinerante que los llevaría desde Paraguay -pasando por Argentina, Bolivia y Perú- hasta el norte de Chile.
A esta vida nómada se uniría luego un artesanal -en el sentido rústico de la palabra... como esos hippies de la entrada de Bellavista- fabricante de cerveza.
Entonces el libro se remonta a los lejanos tiempos alemanes del “edicto de la pureza” que normaba los procedimientos de elaboración de esta preciada y refrescante bebida de dorados tonos. La mención del linajudo edicto genera un jocoso y entrañable contraste con la prosapia de nuestro cervecero errante.
El edicto primigeniamente birlado es un jub en el hígado (golpe que se utiliza para mantener distancia) de ciertos fabricantes de cerveza locales que en sus etiquetas se jactan de la pureza establecida por la antigua ley.
Este es el equipo del circo que será repelido por el pueblo de Cristo de la Roca, lo que causará una violenta represalia insurrecta, liberadora y fallida (muy propia de nuestra historia) en la que se verán involucrados además un grupo de negros, una osa pardo tan indignada e indomable como fuera de contexto, (porque ni en el Triángulo de las Bermudas, ni entre Tongoy y los Vilos, ni en el infierno hay contexto, ni profundidad sicológica, porque está poblado de buenas intenciones neutralizadas en la dinámica culpa-expiación, deseo-represión).
Quemar un pueblo, es una estación iniciática, vista al frente, de independencia y dignidad por lo construido y recorrido; es el fruto de la experiencia liberadora impulsada por la destrucción, el espíritu demoledor que impulsa una revolución fundacional (empresarial circense), a la manera de nuestras modernas naciones a las que el orgullo de lo conseguido les impuso una necesidad de defensa, porque, final e irónicamente, la continuidad en el tiempo de la revolución dependerá del mantenimiento del Status Quo.
De este modo, y tal como lo hicieran las clases medias de la independencia, Quemar un Pueblo es la historia de un hombre que pasa del bandolerismo revolucionario -y circense- al patronaje poscolonial emancipado -y circense- vuelto a sumergir en sus propios traumas (la medicina y el clericalismo, la pureza y la ley) al responder la pregunta final ¿qué hacemos con los negros?

por Elías Hienam
La historia comienza con el ruido atronador de un ejército de perros que salieron al camino de la caravana de un circo llegando a Cristo de la Roca, pueblo de mierda ubicado entre Tongoy y Los Vilos, nuestro propio “Triángulo de las Bermudas”, utopía invertida habitada por militares, religiosos y puritanos feligreses de la culpa y el sosiego. Los perros mosquean a los caballos que se encabritan; entonces aparece el palo que elimina cinco y amedrenta al resto. Al menos dos tenían dueño.
La representación infernal de la llegada -con bienvenida de cancerbero- nos conduce a la dimensión alegórica de este relato simple sólo en apariencia. En Quemar un Pueblo todo resulta sospechosamente familiar, un poco como llegar a algún pueblo junto a Juan Rulfo; los perros, las moscas, el cristo (que se intuye entre las rocas del cerro), el ruido y los palos en medio de polvo que levantan las carretas cuando anuncian la llegada al infierno de este Lucio Carbonera, traficante de mercancías varias devenido en patrón de circo tras el insólito descubrimiento de un hombre de dos cabezas, un muchacho con cara de sapo y otro con mucho pelo donde fuera que hubo piel.
(En cualquier parte, fuera del mundo), hospital es la vida en que cada enfermo está poseído del deseo de cambiar de cama; los muchachos, marcados a fuego por la reclusión siquiátrica, la vergüenza, las capuchas y el rechazo, recibieron de Lucio una oferta que no podían rechazar: dignidad y plata.
La parte del hospital -donde los muchachos eran venerados por los locos- me recordó mucho una linda película en la que Jack Nicholson se las ingenia para cumplir su condena en una institución psiquiátrica y se hace muy amigo de los locos, un loco lindo podríamos decir.
(“Alguien voló sobre el nido del cuco” se llama esa cinta, la recuerdo porque los cucos son aves que ponen los huevos en los nidos de otros pájaros. Cuando eclosionan, la cría es tres veces más grande que los otros. De modo que el nombre es también una linda alegoría de cierta descabellada fundación).
El hospital es un tópico relevante de la vida moderna desde que Baudelaire la retratara y ha sido recogido -como un lugar del que hay que huir- por la tradición chilena desde Papelucho (en la clínica), a la mancha en el pulmón de Aniceto Hevia, pasando por lo inexplicablemente “enfermo” en la diferencia del pobre Bobi, el medio pollo, el medio perro.
Así nació la idea del circo, juguete del pobre, y comenzó una vida itinerante que los llevaría desde Paraguay -pasando por Argentina, Bolivia y Perú- hasta el norte de Chile.
A esta vida nómada se uniría luego un artesanal -en el sentido rústico de la palabra... como esos hippies de la entrada de Bellavista- fabricante de cerveza.
Entonces el libro se remonta a los lejanos tiempos alemanes del “edicto de la pureza” que normaba los procedimientos de elaboración de esta preciada y refrescante bebida de dorados tonos. La mención del linajudo edicto genera un jocoso y entrañable contraste con la prosapia de nuestro cervecero errante.
El edicto primigeniamente birlado es un jub en el hígado (golpe que se utiliza para mantener distancia) de ciertos fabricantes de cerveza locales que en sus etiquetas se jactan de la pureza establecida por la antigua ley.
Este es el equipo del circo que será repelido por el pueblo de Cristo de la Roca, lo que causará una violenta represalia insurrecta, liberadora y fallida (muy propia de nuestra historia) en la que se verán involucrados además un grupo de negros, una osa pardo tan indignada e indomable como fuera de contexto, (porque ni en el Triángulo de las Bermudas, ni entre Tongoy y los Vilos, ni en el infierno hay contexto, ni profundidad sicológica, porque está poblado de buenas intenciones neutralizadas en la dinámica culpa-expiación, deseo-represión).
Quemar un pueblo, es una estación iniciática, vista al frente, de independencia y dignidad por lo construido y recorrido; es el fruto de la experiencia liberadora impulsada por la destrucción, el espíritu demoledor que impulsa una revolución fundacional (empresarial circense), a la manera de nuestras modernas naciones a las que el orgullo de lo conseguido les impuso una necesidad de defensa, porque, final e irónicamente, la continuidad en el tiempo de la revolución dependerá del mantenimiento del Status Quo.
De este modo, y tal como lo hicieran las clases medias de la independencia, Quemar un Pueblo es la historia de un hombre que pasa del bandolerismo revolucionario -y circense- al patronaje poscolonial emancipado -y circense- vuelto a sumergir en sus propios traumas (la medicina y el clericalismo, la pureza y la ley) al responder la pregunta final ¿qué hacemos con los negros?
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Trentren-vilú y Cacai-vilú

Trentren y Caicai (del mapudungun Trengtrengfilu y Kaykayfilu) son dos dioses de la cosmología mapuche representados como dioses serpiente.
Tretren es el dios de la tierra, los volcanes y el fuego.
Caicai es el señor del mar y todo cuanto habita en él.
Ambos de proporciones colosales libran batallas en el sur de Chile para imponer su dominio sobre los habitantes de la Tierra. A causa de estas batallas, las erupciones volcánicas causadas por Tretren y los maremotos provocados por Caicai, dieron al sur de Chile la forma que hoy se conoce: un gigantesco archipiélago.
Existen muchas versiones de esta historia, algunas dicen que las dos serpientes fueron el castigo impuesto a los hijos de los Pillanes más poderosos de la antigüedad, así el hijo de Antu fue convertido en Tretren para ayudar al ser humano y el hijo de Peipillán fue convertido en Caicai para proteger los mares.
Otra historia dice que Caicai quiso tomar venganza del ser humano porque una doncella rechazó a su hijo, el Trauco.
En cada comunidad mapuche existe un cerro o monte denominado Trentren, donde los mapuches se refugian en caso de un cataclismo, al igual que lo hacen en la serpiente los hombres de los mitos antiguos.
---
Estas dos grandes serpientes crearon la geografía chilena como se conoce actualmente a causa de su permanente batalla por la supremacía de la tierra y el mar.
Tretren y Caicai no sólo crean la geografía, si no que la totalidad de la historia.
Las penas y glorias de un país como Chile, de una historia turbulenta al igual que la mayoría de los países de Latinoamerica, pueden ser resumidas por una fuerza generatriz, que en este caso es su historia, sus mitos y antiguas deidades.
jueves, 10 de septiembre de 2009
para vos pablito, que lo leís en el rider
esta es una selección de hai kus de mi amigo Pablo Guarda
Hay realmente
un vacío entre tu,
yo, y nosotros?
Prefiero dormir
ha seguir esperando
que me de sueño.
Hace tiempo que
percibo un disturbio
en la fuerza.
Podría decirse;
mas en cierto modo es
posible que no.
Tiendo a creer
que se acaba el día
cuando bostezo.
Mentiría si
dijera que sé cuantas
piscolas llevo.
Seguiré aquí
mientras no tenga nada
mejor que hacer.
Prefiero sufrir
de locura a que me de
indiferencia.
Rápido, lento,
de un lado a otro
mientras manejo.
Me preguntaste
mi nombre. Al vacilar,
entendí algo.
Pausó y se fue.
Me miró y caminó.
Una paloma.
Hay realmente
un vacío entre tu,
yo, y nosotros?
Prefiero dormir
ha seguir esperando
que me de sueño.
Hace tiempo que
percibo un disturbio
en la fuerza.
Podría decirse;
mas en cierto modo es
posible que no.
Tiendo a creer
que se acaba el día
cuando bostezo.
Mentiría si
dijera que sé cuantas
piscolas llevo.
Seguiré aquí
mientras no tenga nada
mejor que hacer.
Prefiero sufrir
de locura a que me de
indiferencia.
Rápido, lento,
de un lado a otro
mientras manejo.
Me preguntaste
mi nombre. Al vacilar,
entendí algo.
Pausó y se fue.
Me miró y caminó.
Una paloma.
domingo, 30 de agosto de 2009
viernes, 28 de agosto de 2009
mundo mágico (en memoria del "Jamboree Show")

el lugar más divertido del mundo
abandonado, destruido y cubierto por la maleza,
la visión futurista en miniatura más oscura que podría existir de Chile,
una densa selva de maleza y ruinas.
ya no hay nada medianamente mágico en el pequeño mundo,
tampoco queda nada por robar.
el bosque verde fue incendiado en celulosa
tobogan, laberinto, res-balines de goma...
pura diversión!
ya no queda casi nada,
todo lo más, algún recuerdo.
Estas ruinas tienen los días contados,
pues los terrenos de la muni
serán un nuevo parque temático,
esta vez de la cultura mapuche,
en miniatura.
domingo, 16 de agosto de 2009
Con rabia y la sangre en el cuerpo
(este poema lo recogí el jueves en una rogativa que hubo por la muerte del Peñi Jaime Mendoza Collio, lo transcribo)
Escribo para tender un puente
Para perpetuar el signo
Para recorrer toda distancia
Escribo para nombrarte una vez más
Para reemplazar la vergüenza
Para responder a la provocación
Escribo por miedo al olvido
Para tapar el silencio
Para darle curso a la sangre
Escribo por la voz de los que faltan
Por Alex, por Matias, por Jaime
Para conjurar la alianza
Para que no mueran en ausencia
Escribo para tender un puente
Para perpetuar el signo
Para recorrer toda distancia
Escribo para nombrarte una vez más
Para reemplazar la vergüenza
Para responder a la provocación
Escribo por miedo al olvido
Para tapar el silencio
Para darle curso a la sangre
Escribo por la voz de los que faltan
Por Alex, por Matias, por Jaime
Para conjurar la alianza
Para que no mueran en ausencia
lunes, 3 de agosto de 2009
La Palabra Hablada
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La palabra hablada (spoken word), surge en EEUU unidos en torno a los años 90. Está influenciada por las tradiciones musicales y orales afroamericanas y su objetivo es acercar la poesía al pueblo.
Estos encuentros nos permitirán convertir el arte en algo vivo y no en algo encerrado dentro de los límites de un formato libro, caset, vinilo, cd , dvd, etc.
En definitiva, aspiramos a recuperar los orígenes de la palabra como parte central de un espectáculo, que podríamos datar en el arte de los griots, el woupife, juglares, bardos, trovadores, raperos y cantantes populares.
La diferencia entre una palabra hablada (spoken word) y un cantante puede que no sea mucho, tan solo el tiempo en el que les ha tocado vivir y por extensión las herramientas de la que dispone para dar a conocer su arte.
Hoy en día los cascabeles, las flautas traveseras, las guitarras, los tambores han tornado en nuevas tecnologías mezcladas con música pop, jazz y rap. Aunque en definitiva lo único verdaderamente imprescindible, al igual que antaño, es la palabra.
Por eso la palabra hablada son personas que no quieren encasillarse en una definición cerrada. Mientras haya un micrófono y una voz el espectáculo es posible. A partir de ahí todo suma.
Lo que sí es una constante en todos ellos es su carácter reivindicativo y su actitud trasgresora, hacia la vida y hacia la propia palabra.
La Palabra Hablada es poesía con menos poesía, es rap sin beat, es paya sin chiste, es rima sin tiempo, es un grito del silencio.
Estos encuentros nos permitirán convertir el arte en algo vivo y no en algo encerrado dentro de los límites de un formato libro, caset, vinilo, cd , dvd, etc.
En definitiva, aspiramos a recuperar los orígenes de la palabra como parte central de un espectáculo, que podríamos datar en el arte de los griots, el woupife, juglares, bardos, trovadores, raperos y cantantes populares.
La diferencia entre una palabra hablada (spoken word) y un cantante puede que no sea mucho, tan solo el tiempo en el que les ha tocado vivir y por extensión las herramientas de la que dispone para dar a conocer su arte.
Hoy en día los cascabeles, las flautas traveseras, las guitarras, los tambores han tornado en nuevas tecnologías mezcladas con música pop, jazz y rap. Aunque en definitiva lo único verdaderamente imprescindible, al igual que antaño, es la palabra.
Por eso la palabra hablada son personas que no quieren encasillarse en una definición cerrada. Mientras haya un micrófono y una voz el espectáculo es posible. A partir de ahí todo suma.
Lo que sí es una constante en todos ellos es su carácter reivindicativo y su actitud trasgresora, hacia la vida y hacia la propia palabra.
La Palabra Hablada es poesía con menos poesía, es rap sin beat, es paya sin chiste, es rima sin tiempo, es un grito del silencio.
Los invito a vivirla.
PALABRA HABLADA
Tradición Oral
Programa:
Presentador, EL GIORGIO
*SUBVERSO (RAP)
*AERSTAME (RAP)
*PAVEL (CUARTETAS)
*POETANDESGRAUND (POESIA)
*ELÍAS HIENAM (POESIA)
*SERGIO PALLALEO (POESIA)
Ambiente Sonoro:
*MATERIA PRIMA
*DJ URBROCK
ADHESIÓN: $2000.- GENERAL / MUJERES GRATIS HASTA LAS 23:00 HRS.
DESDE LAS 21:00 HRS.
VIERNES 7 DE AGOSTO 2009
CENTRO CULTURAL Y SOCIAL EL ABASTO
NATANIEL COX #1910
ESQ. GENERAL. GANA
METRO FRANKLIN
PALABRA HABLADA
Tradición Oral
Programa:
Presentador, EL GIORGIO
*SUBVERSO (RAP)
*AERSTAME (RAP)
*PAVEL (CUARTETAS)
*POETANDESGRAUND (POESIA)
*ELÍAS HIENAM (POESIA)
*SERGIO PALLALEO (POESIA)
Ambiente Sonoro:
*MATERIA PRIMA
*DJ URBROCK
ADHESIÓN: $2000.- GENERAL / MUJERES GRATIS HASTA LAS 23:00 HRS.
DESDE LAS 21:00 HRS.
VIERNES 7 DE AGOSTO 2009
CENTRO CULTURAL Y SOCIAL EL ABASTO
NATANIEL COX #1910
ESQ. GENERAL. GANA
METRO FRANKLIN
domingo, 19 de julio de 2009
viaje
revisando por ahí encontré este poema que es muy antiguo, como del 2002 y yo tenía unos 19 añitos. quisiera aprovechar de dedicárselo a david villagran, compañero de faenas por esos tiempos.
el arte desaparece donde comienza la vida
¿?
despertando fundadas sospechas
sorpresas
a pesar de todas las precauciones
y como es de temer
los rieles están en su lugar.
aún así sospecho fundados sustentos, para
"trabajar con lo esencial en movimiento"
eso era
macabro, insatisfecho
la gran miseria:
A no puede salvar una época (se entiende que k tampoco).
A solo puede no expresar no la miseria de la perdición de su época,
del temor a la erosión del logos,
el predominio de la letra sobre el espíritu
del hombre sin cualidades, ni pistas de
la epopeya de su conciencia
en definitiva, hemos de mutilar la realidad
fundando despiertos sustentos,
arrebatar las reacciones normales, del hombre impotente ante el absurdo de su universo, pues
la condición del hombre reside en la presencia.
la presencia corrobora la existencia.
¿y el viaje?
el viaje corrobora la persistencia del sujeto.
el arte desaparece donde comienza la vida
¿?
despertando fundadas sospechas
sorpresas
a pesar de todas las precauciones
y como es de temer
los rieles están en su lugar.
aún así sospecho fundados sustentos, para
"trabajar con lo esencial en movimiento"
eso era
macabro, insatisfecho
la gran miseria:
A no puede salvar una época (se entiende que k tampoco).
A solo puede no expresar no la miseria de la perdición de su época,
del temor a la erosión del logos,
el predominio de la letra sobre el espíritu
del hombre sin cualidades, ni pistas de
la epopeya de su conciencia
en definitiva, hemos de mutilar la realidad
fundando despiertos sustentos,
arrebatar las reacciones normales, del hombre impotente ante el absurdo de su universo, pues
la condición del hombre reside en la presencia.
la presencia corrobora la existencia.
¿y el viaje?
el viaje corrobora la persistencia del sujeto.
lunes, 13 de julio de 2009
Versión descargable del adelanto de 'el patio de las perras'
Amigxs, existe una versión pdf descargable de lo que estamos haciendo ahoritas, les dejo el link.
Descarga aqui
o si no, directamente en
http://rapidshare.com/files/255510371/el_patio_de_las_perras.pdf.html
cualquier cosa con el link me avisan.
Descarga aqui
o si no, directamente en
http://rapidshare.com/files/255510371/el_patio_de_las_perras.pdf.html
cualquier cosa con el link me avisan.
jueves, 9 de julio de 2009
Arte poética en escala de grises
escala de grises en la ciudad de la inversión térmica, dónde las casas son heladas y la calle hospitalaria, la mente es taller de confexión de paisajes sobre un ritmo, que aliña de caras los poemas, y los vinos de testigos, que abandonan en faroles su deseo de universo, piano y saxofón, hiperboles al filo de lo imposible, abonan el deporte en la cabeza de temperaturas que vuelcan estas palabras que dan brillo al papel; sin aire hasta perder el miedo y enlatar las lágrimas, transformando esta lengua en lija y silencio nebuloso y reventado, que transcurre por senderos que confunden... escala de grasas, en la casa, amarga bilis, alegrías de fantasmas en pena, cumpliendo condenas de alquitran y brea, ritmo a falta de emoción, crematorio de pasiones, factoria de manías ¿que querías?
miércoles, 8 de julio de 2009
así se fue
el Mapocho se murio de repente, aunque si uno mira en la diacronia, estaba bien mermado mi compadre, igual pensaban esa tarde llevarlo al vetrinario, pero a mi madre le daba verguenza que fuera todo cochino y lleno de dreadlocks como estaba, así que lo bañó y le cepilló el pelo. También le cortó un poco ("la pinta es lo de menos... sos un Mapocho bueno"). En ese cortar el pelo, le pasó a llevar la orejita, lo que precipitó el viaje al doctor. Ahí fue que quedo la escoba. Mi perro, que ya no saltaba la reja chica esa que antes cruzó con parsimonia, que se caía a veces cuando entusiasta salía a ladrar, el perro de mi mami, que hoy no tiene quien le ladre, tenía un tumor inmenso en la guatita, y por eso tan enfermo había estado en el pasado, cuando incluso reiki hubo que hacerle, por eso los peos tan hediondos, tan lindo se veía cuando al auto lo subieron, con los ojos tan re tiernos, tan confiados de cariño; pues fue él quien nos eligió y por eso nos defiende, patiperro como era, callejero, varias veces magullado regresaba por las tardes, exigiendo a ladridos, en la puerta, que le abran, que ha llegado, invitando a las viejitas que pasaban a que toquen, que hay un perro canceroso que se ha ido, con su manta naranjita, lo enterramos, en un oyo que con Pablo silenciosamente hicimos, esperando a que llegara el mapochito, recién muerto, calentito que venía todavía mi viejito. oscurecía y comenzaba a llover.
domingo, 5 de julio de 2009
domingo, 21 de junio de 2009
el patio de las perras VI (cristales de sal)
reventó en sangre, explotó por dentro, fluyó mi mami, coral de circo, madame corales. tres pistas desoladas entre pelos, perras y amoniaco.
madre descalza, mamita perdida la vista de estas mierdas, que ni ayudan, a la madre, que estrellada en el inicio, no comprende las bondades de mostrarse más serena entre la yesca, que no crece, anidada entre las hojas, que no crujen en el suelo en que no alumbran, los rastrillos, los aromas, de este humus, claustro brindis por el patio del que hablamos, al que mira, con los ojos, mientras tose, tose y tose, junto al mapo, que da alergia de tan sucio, pobre mapo, pues se cuenta de un veneno, que vecina, maliciosa le habrá dado, pero es cuento, y tan re sucio, mapochito ponzoñoso, se presenta con las toses de la madre, en este frío, que se ríe, del mal gusto, que supone, andar camote, en mitades olvidadas, en desiertos, en despidos, va tosiendo por colinas escarpadas, mientras ríe, como el polvo, entre los cerros, de salares que implosionan en el llanto de cholulas subfosales, que caminan por el patio, desterradas, de un encierro de otro lado, por el patio, por su vida, por las perras.
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